viernes, 23 de abril de 2010

Meditación diaria María y la Resurrección de Cristo 24/04


 El lugar de encuentro de los católicos en la red

María y la Resurrección de Cristo
 
 
Compartir:
  |   Imprimir   |   Enviar     |   Comentar

María y la Resurrección de Cristo
María es la única que mantiene viva la llama de la fe, preparándose para acoger el anuncio gozoso de la Resurrección.
Autor: SS Juan Pablo II | Fuente: Catholic.net



Después de que Jesús es colocado en el sepulcro, María "es la única que mantiene viva la llama de la fe, preparándose para acoger el anuncio gozoso y sorprendente de la Resurrección"

La espera que vive la Madre del Señor el Sábado santo constituye uno de los momentos más altos de su fe: en la oscuridad que envuelve el universo, ella confía plenamente en el Dios de la vida y, recordando las palabras de su Hijo, espera la realización plena de las promesas divinas.

Los evangelios refieren varias apariciones del Resucitado, pero no hablan del encuentro de Jesús con su madre. Este silencio no debe llevarnos a concluir que, después de su resurrección, Cristo no se apareció a María; al contrario, nos invita a tratar de descubrir los motivos por los cuales los evangelistas no lo refieren.

Suponiendo que se trata de una "omisión", se podría atribuir al hecho de que todo lo que es necesario para nuestro conocimiento salvífico se encomendó a la palabra de "testigos escogidos por Dios" (Hch 10, 41), es decir, a los Apóstoles, los cuales "con gran poder" (Hch 4, 33) dieron testimonio de la resurrección del Señor Jesús. Antes que a ellos el Resucitado se apareció a algunas mujeres fieles, por su función eclesial: "Id, avisad a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán" (Mt 28, 10).

Si los autores del Nuevo Testamento no hablan del encuentro de Jesús resucitado con su madre, tal vez se debe atribuir al hecho de que los que negaban la resurrección del Señor podrían haber considerado ese testimonio demasiado interesado y, por consiguiente, no digno de fe.

Los evangelios, además, refieren sólo unas cuantas apariciones de Jesús resucitado, y ciertamente no pretenden hacer una crónica completa de todo lo que sucedió durante los cuarenta días después de la Pascua. San Pablo recuerda una aparición "a más de quinientos hermanos a la vez" (1 Co 15, 6). ¿Cómo justificar que un hecho conocido por muchos no sea referido por los evangelistas, a pesar de su carácter excepcional? Es signo evidente de que otras apariciones del Resucitado, aun siendo consideradas hechos reales y notorios, no quedaron recogidas.

¿Cómo podría la Virgen, presente en la primera comunidad de los discípulos (cf. Hch 1, 14), haber sido excluida del número de los que se encontraron con su divino Hijo resucitado de entre los muertos?

Más aún, es legítimo pensar que verosímilmente Jesús resucitado se apareció a su madre en primer lugar. La ausencia de María del grupo de las mujeres que al alba se dirigieron al sepulcro (cf. Mc 16, 1; Mt 28, 1), ¿no podría constituir un indicio del hecho de que ella ya se había encontrado con Jesús? Esta deducción quedaría confirmada también por el dato de que las primeras testigos de la resurrección, por voluntad de Jesús, fueron las mujeres, las cuales permanecieron fieles al pie de la cruz y, por tanto, más firmes en la fe.

En efecto, a una de ellas, María Magdalena, el Resucitado le encomienda el mensaje que debía transmitir a los Apóstoles (cf. Jn 20, 17-18). Tal vez, también este dato permite pensar que Jesús se apareció primero a su madre, pues ella fue la más fiel y en la prueba conservó íntegra su fe.

Por último, el carácter único y especial de la presencia de la Virgen en el Calvario y su perfecta unión con su Hijo en el sufrimiento de la cruz, parecen postular su participación particularísima en el misterio de la Resurrección.

Un autor del siglo V, Sedulio, sostiene que Cristo se manifestó en el esplendor de la vida resucitada ante todo a su madre. En efecto, ella, que en la Anunciación fue el camino de su ingreso en el mundo, estaba llamada a difundir la maravillosa noticia de la resurrección, para anunciar su gloriosa venida. Así inundada por la gloria del Resucitado, ella anticipa el "resplandor" de la Iglesia (cf. Sedulio, Carmen pascale, 5, 357-364: CSEL 10, 140 s).

Por ser imagen y modelo de la Iglesia, que espera al Resucitado y que en el grupo de los discípulos se encuentra con él durante las apariciones pascuales, parece razonable pensar que María mantuvo un contacto personal con su Hijo resucitado, para gozar también ella de la plenitud de la alegría pascual.

La Virgen santísima, presente en el Calvario durante el Viernes santo (cf. Jn 19, 25) y en el cenáculo en Pentecostés (cf. Hch 1, 14), fue probablemente testigo privilegiada también de la resurrección de Cristo, completando así su participación en todos los momentos esenciales del misterio pascual. María, al acoger a Cristo resucitado, es también signo y anticipación de la humanidad, que espera lograr su plena realización mediante la resurrección de los muertos.

En el tiempo pascual la comunidad cristiana, dirigiéndose a la Madre del Señor, la invita a alegrarse: "Regina caeli, laetare. Alleluia". "¡Reina del cielo, alégrate. Aleluya!". Así recuerda el gozo de María por la resurrección de Jesús, prolongando en el tiempo el "¡Alégrate!" que le dirigió el ángel en la Anunciación, para que se convirtiera en "causa de alegría" para la humanidad entera.



Catequesis durante la audiencia general del 3 de abril de 1996

 
Compartir:
  |   Imprimir   |   Enviar     |   Comentar


Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos. Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos con tu donativo hoy mismo. Dios te lo recompensará.
DA CLICK AQUÍ PARA DONAR





Encuesta:





Catholic.net busca unir los esfuerzos de todos los católicos en la red, con el fin de dar una mayor visibilidad y promoción al trabajo evangelizador que realizan las diversas instituciones y realidades eclesiales en Internet, brindando además, servicios de alta calidad y contenidos fieles al Magisterio de la Iglesia. Si recibió este mensaje por error o desea cancelar su suscripción a este servicio, simplemente haga click aquí o reenvíe este mensaje a newsletters.@lists.catholic.net con asunto: unsubscribe y será removido.

Charisma. Boletín Religiosas. Año 4, No. 41 2010


 El lugar de encuentro de los católicos en la red

Charisma. Boletín Religiosas. Año 4, No. 41 2010
 
 
Compartir:
  |   Imprimir   |   Enviar     |   Comentar

Charisma. Boletín Religiosas. Año 4, No. 41 2010
Antología de textos especializados para religiosas. En esta edición hacemos un énfasis en adquirir la santidad indicado por el carisma
Autor: | Fuente: Catholic.net




Queridas hermanas,

Jesucristo ha resucitado y en Él nuestra esperanza se mantiene firme más allá de las dificultades y las contrariedades. Cada una de nosotras, como almas consagradas al amor de Dios, necesitamos esforzarnos por presentar a Cristo como la única esperanza auténtica en la vida de cada una de las personas con quienes entramos en contacto. La situación actual no es fácil, hay muchos elementos que han provocado dudas y desasosiego. Se ha perdido la memoria de la herancia cristiana - especialmente en Europa - y el indiferentismo religioso es un mal acuciante provocado en muchas ocasiones por el contexto cultural y social que dificultan la vivencia de la fe. En muchas personas, y tal vez incluso en nosotras mismas, nos encontramos con un gran miedo a vivir el futuro, por los problemas actuales de la Iglesia y de la vida consagrada.

Es necesario por tanto, hacernos una reflexión profunda de cuánto nos afectan estas circunstancias del mundo actual para vivir con autenticidad y generosidad la propia consagración a Dios y el compromiso apostólico. Cada mujer consagrada debe dar la primacía a Dios en su vida, proporcionar atención a los más necesitados, ser signo de esperanza, testimonio de fraternidad evangélica y tener disponibilidad para evangelizar.

Debemos ser testimonio de un ideal que se transforme en imán que atraiga a muchos otros al amor de Cristo. Transmitir el mensaje evangélico de manera adecuada a la persona que se tiene delante, sin rebajarlo ni diluirlo, llevándole a experimentar en la propia vida el amor de Dios. Sólo de esta manera se puede vivir el misterio de generosidad en el amor que es la vida consagrada.


Que Dios las bendiga.

Marcela Lombard




La vida consagrada en la escuela de la Eucaristía
Al inicio de este tercer milenio de la era cristiana urge reflexionar juntos con el fin de reconocer las novedades que el Señor de la historia inspira hoy a la vida consagrada.




Mujer consagrada: ¿Quien te robó la esperanza?Sin esperanza no puede entenderse la identidad de la vida consagrada y su quehacer en el mundo convulso en el que vive Europa




Comunidad Contemplativa Redentorista
Libres para amar y seducidas por el Amor, como el apóstol podemos decir: lo que hemos visto, lo que hemos contemplado, os anunciamos.




Días largos... resultados cortos
Evangelizar, lo sabemos muy bien, es llevar el mensaje de la buena nueva buscando la conversión de los corazones. No es fácil realizar esta labor si queremos lograr que Cristo reine en los corazones y las mentes de toda la humanidad.



Pedagogía de las vocaciones
Todo animador vocacional o todo evangelizador debería saber conducir a los jóvenes a reconocer al Señor que lo llama y a responderle.



Vicenta Gerosa
Verdadera señora de la caridad.



La vida consagrada en la escuela de la Eucaristía
Al inicio de este tercer milenio de la era cristiana urge reflexionar juntos con el fin de reconocer las novedades que el Señor de la historia inspira hoy a la vida consagrada.





* Para mayor información, visita nuestra Comunidad de Religiosas.

* ¿Te gustó nuestro servicio? Suscríbete a nuestro boletín mensual

* Compártelo con otras religiosas haciendo click aquí


* Preguntas y comentarios al autor

Preguntas, sugerencias y comentarios al editor de este boletín
 
Compartir:
  |   Imprimir   |   Enviar     |   Comentar


Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos. Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos con tu donativo hoy mismo. Dios te lo recompensará.
DA CLICK AQUÍ PARA DONAR





Encuesta:





Catholic.net busca unir los esfuerzos de todos los católicos en la red, con el fin de dar una mayor visibilidad y promoción al trabajo evangelizador que realizan las diversas instituciones y realidades eclesiales en Internet, brindando además, servicios de alta calidad y contenidos fieles al Magisterio de la Iglesia. Si recibió este mensaje por error o desea cancelar su suscripción a este servicio, simplemente haga click aquí o reenvíe este mensaje a newsletters.@lists.catholic.net con asunto: unsubscribe y será removido.